sábado, 12 de julio de 2014

Crítica: "Bajo la misma estrella".

Como estoy centrada en mi novela y hace mucho que no pongo nada, vamos a por un libro de moda. Bajo la misma estrella (The fault in our stars), de John Green, es un libro que trata de una historia de amor juvenil... poco normal, ya que ambos han tenido que convivir con cáncer.

Voy a hacer una pequeña crítica del libro y también de la adaptación cinematográfica, y una conclusión final.

La novela

   La protagonista es Hazel, una chica de 17 años que tiene cáncer de pulmón en fase IV. Vive pegada a un carrito de oxígeno y su vida consiste en no hacer nada e ir a un grupo de apoyo. Hasta que conoce a Augustus Waters, un joven que, como ella, ha sufrido cáncer y por eso tiene una pierna amputada. Ambos se harán amigos y viajarán a Amsterdam para conocer a Peter van Houten, un escritor cuyo libro les fascina a los dos.

   La trama de la novela suena a típica novela romántica adolescente. Y tiene una gran dosis de ello, pero por otro lado no sólo es una simple historia de amor, sino también de cáncer, por mucho que digan que no. Hazel tiene cáncer, y por eso se tocan o se deberían tocar temas como la muerte, la pérdida, la impotencia, la depresión...
   Digamos que la primera mitad del libro no me acabó de enganchar demasiado, y creo que es porque Hazel no es un buen personaje. Me explico; su carácter es interesante, pero no se ha profundizado lo suficiente en él: una chica que se ha formado una armadura a su alrededor porque no quiere hacer daño a nadie por su culpa. Es dura con su propia enfermedad y piensa que la gente que siente lástima por ella es imbécil. Y es cierto que muchas veces ver que sienten lástima por ti es odioso, pero no creo que todo el mundo sea tan hipócrita y mentiroso como acusa Hazel. Simplemente la gente no sabe cómo reaccionar.
   La novela está narrada desde el punto de vista de Hazel, y escribe tal como piensa; esto es, de forma coloquial, incluso vulgar. Para mi gusto desencaja totalmente con el tono del libro, aunque se suaviza un poco a lo largo de la trama, porque Gus calma el carácter de ella.

   Ah, y eso, Gus. Augustus Waters. Me agradó su carisma, sus frases pseudofilosóficas, su aire de vivir la vida y ser optimista. Pero es un personaje cliché: guapo, simpático, popular, inteligente, espabilado, optimista, detallista, gracioso... un prototipo de chico guay estadounidense, en resumen. Chico guay que se enamora de chica no guay con problema.

Pero el desarrollo de su historia de amor es bonito, ciertamente. No soy de esas que cae rendida ante cualquier historia de amor, pero ésta es mona, por así decirlo. El viaje a Amsterdam es lo mejorcito de la historia, sin duda. Es el punto central del libro, y el escritor se ha esmerado en que se note. Y se nota. La descripción de la ciudad es acertada y correcta (yo tenía miedo a una mala descripción porque sabéis que soy muy crítica con las cosas que conozco mucho), hasta mágica; el personaje de Peter van Houten (NO Van Houten, por favor, esa "v" va en minúscula cuando se dice el nombre completo; además, perdonadme por ser tiquismiquis, pero no se pronuncia [van Huten] sino [fan Hauten])... el personaje de Peter van Houten es el toque perfecto para la novela. No diré por qué para no soltar spoilers, pero me entenderéis; es la guinda ácida del pastel.
   Algunas escenas tienen cierto encanto, como la de la casa de Ana Frank.

   Y para terminar, el final es desgarrador y logra emocionar, aunque previsible. Como se veía venir, es un drama.  Pero los dramas forman parte de la vida, y es realista. Me gustó bastante, la verdad.
 
   Otras cosas que no me gustaron:
  - Las "metáforas" que dice Gus. No son metáforas, son comparaciones para hacerse el graciosete o para mostrar una filosofía de vida (que yo creo que John Green lo ha metido para hacerse un poco el interesante), pero lo del cigarrillo no es una metáfora. Es un símbolo.
  - La imagen de los padres está muy dejada en segundo plano, y creo que deberían tener más importancia en la vida de sus hijos; pero el autor se centra únicamente en los protagonistas (que son algo egoístas, por otro lado).
  - Los temas filosóficos que se deberían abordar con amplitud (muerte, sentido de la vida, enfermedad, esperanza...) son confusos y apenas se desarrollan, como si el autor no quisiera "mojarse" y mostrar una opinión. Por eso los personajes, aunque se ayuden, conozcan y se suavice su genio, son planos y no evolucionan, y Hazel sigue siendo igual de dura y enfadada con el mundo a lo largo de todo el libro, cosa que estanca la novela.

   Conclusión de la novela: un aprobado. 5'5/10.

La película

   En resumidas cuentas, me gustó. Es una buena adaptación para mi gusto. Obviamente se saltan escenas, los personajes secundarios pierden profundidad (sobre todo Peter van Houten e Isaac), no se conoce tan bien a Hazel como en el libro... pero el espíritu de la novela está fielmente reflejado en la película, y se nota. La banda sonora, la caracterización de los personajes, la fotografía, etc. es acorde con el libro. Lo único que he echado en falta es el cáncer en sí. Apenas salen escenas de hospitales o dificultades a causa de la enfermedad, no sé si es para evitar que una parte de los espectadores no quiera verla, pero no me gustó que no se diera importancia a la enfermedad, porque es muy relevante. La poca profundidad de los personajes también es una pega, pero creo que para el público al que está dirigido eso no importa. Es una visión un poco superficial de la vida y la muerte, más que en el libro, porque lo que se enfoca es únicamente la historia de amor. Los padres parecen incluso algo bobalicones, estando presentes pero sin atreverse a nada.
   Pero los puntos a favor son: el reparto, excelente (me encanta cómo lo ha hecho Shailene Woodley. Perfecta), la banda sonora y el final. Un excelente final, con una escena en la que un personaje se rompe y me removió el corazón.

   Conclusión de la película: un aprobado, pero tampoco tiene buena nota.

Conclusión final: es una historia normalita, nada del otro mundo, para mi gusto y opinión.    No lloré a mares (aunque hay partes que emocionan) ni me hizo ver que la vida es blablablá, porque en realidad no se desarrollan los temas realmente profundos. Los personajes no se enfrentan a su enfermedad de cara, huyen de ella haciendo como si les resbalara todo, como si fueran unos completos incomprendidos y especiales, que por otro lado es cierto, pero en el libro y la película se exagera. La historia de amor es bonita y la ambientación de Amsterdam, tanto en el libro como en la película, está bien hecha, es preciosa. Y el final es convincente.
   A mí no me ha cambiado la vida para nada, pero tiene puntos positivos que me hicieron comprender por qué ha tenido tanto éxito. Pero para otras historias de amor con cáncer, aconsejo otros libros y películas, la verdad.