jueves, 26 de diciembre de 2013

Miedo y valor (VI)

Después de muchos y muchos meses sin poner nada de esa novela, os traigo un nuevo fragmento. Esta vez, se descubre una faceta de Daniel muy especial. Y un tesón inigualable. Espero que os guste. Porque me ha encantado escribirlo.
Supongo que será la última entrada del año, pero nunca se sabe. ¡Feliz Navidad a todos!

Miedo y valor (VI)

El único ruido que se oía en la casa era el tecleo constante de la máquina de escribir, que retumbaba por la habitación. La madrugada se cernía sobre la ciudad como un espectro latente y el ruido amortiguado de ruedas de goma mojadas y motores de coches trepaban por los muros y llegaban a la ventana, haciéndola vibrar. O a lo mejor eran imaginaciones suyas. Sí, seguramente. Lo eran, sin duda. Treinta horas de vigilia tenían consecuencias.
El alba empezaba a despuntar a lo lejos, aunque aún no había luz; todo era lento, muy lento, excepto sus movimientos al teclear, porque no paraba de escribir un folio tras otro. A ratos se tomaba un respiro de cinco segundos y se daba cuenta de la cantidad de letras que ponía, casi sin pensar, o pensando demasiado.
Bostezó y miró por la ventana; cesó por un momento el ruido al que ya estaba acostumbrado. Parpadeó con fuerza, porque los ojos le picaban. Pensaba en ella. En su mirada. En sus ojos cargados de lágrimas. En su suave sonrisa. Sus pensamientos volaron y aterrizaron en las palabras que le había dicho su madre días antes: «No te obsesiones». Y no estaba obsesionado. Simplemente, veía imposible ignorar lo que estaba pasando, veía imposible parecer despreocupado, impasible, hacer como si no pasaba nada, pasar página, simular, disimular, mentir, cerrar los ojos. No. Él no quería mentir a los demás y engañarse a sí mismo. Era inútil no enfrentarse a la verdad. Pero tampoco estaba bien hundirse en ella, manosearla, exagerarla.
Emitió un largo suspiro y se pasó la mano por el pelo. No podía hacer más que escribir, pensar, escribir y pensar. Si pensaba, pensaba en ella. Si escribía, le escribía a ella. Todo giraba alrededor de ella.

Llamaron suavemente a su puerta. Abrió los ojos, sobresaltado; se había quedado dormido y el sol ya iluminaba tímidamente la habitación. La máquina de escribir se había quedado allí, tal cual, la hoja a medio escribir, a la espera de ser usada otra vez. «Lo siento, amiga», pensó. «Te he dejado inconclusa».
Su madre abrió la puerta.
--Te has quedado escribiendo toda la noche--era una afirmación--. Te he oído.
--Sí--contestó con desgana--. ¿Y?
Ella suspiró.
--Estoy preocupada. ¿Vas a ir a la universidad hoy? No has dormido nada.
--No creo. Tengo… tengo que ir a verla. Tengo que darle algo.
Nuevo suspiro por parte de ella. Puso los brazos en jarras.
--Mira, ya está bien. Entiendo que sea tu novia y todas esas cosas, a mí también me da pena, pero no se va a curar por mucho que escribas y te quedes despierto, Daniel. Ella… ella no se va a curar.
Daniel apretó los labios y cerró las manos en puños.
--¿Has terminado la charla? Me alegro--dijo, sin esperar contestación--. Porque me voy.
--¿A dónde, si se puede saber?--el tono de voz de su madre aumentó.
--Sí se puede saber: me voy con ella. Porque está sola. Porque me da la gana. Y porque ella necesita que haya personas más optimistas que tú en el mundo.
Se levantó, sacó la hoja de la máquina, la apiló con las demás y las metió en una carpeta. Salió de la habitación, empujando a su madre sin querer.
--¡Daniel!
--Déjame--se le quebró la voz y salió de la casa con pasos agigantados. Le había hecho daño. Mucho daño.
Al salir a la calle notó la llovizna que le calaba y protegió la carpeta lo mejor que pudo. Corrió por las calles lluviosas mientras le asaltaban los recuerdos de lluvias, de paraguas, de risas, de besos. Notó las mejillas mojadas, y no supo a ciencia cierta si eran sus lágrimas o las lágrimas de la lluvia.

--Ya llego, Cris. Ya llego--murmuró, sin saber a quién se lo decía. Tal vez a sí mismo.

Laura TvdB, 26 de diciembre de 2013.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Crítica: "Los juegos del hambre: En llamas".

Bien dice el título de lo que voy a hablar hoy. Tenía muchas ganas de ver la película porque es mi libro favorito de la trilogía (bueno, no exactamente, pero tiene algunos pasajes y personajes que me superan). Y al fin el sábado la fui a ver. Aunque en primera fila. Qué mareo.
Voy a hablar solamente de mi opinión, no es una reseña. Me refiero a que voy a hablar como si hubierais leído el libro. Por cierto, hay muchos spoilers y como son unos cuantos no voy a avisar uno a uno. No os destripo nada importantísimo, pero leéis bajo vuestra responsabilidad.
En fin, comencemos.

Lo primero es lo primero: ¿Qué me pareció la primera película? Pues me decepcionó un poco. Si bien la ambientación no estaba mal e intentaba adaptar el libro lo mejor posible, había muchas escenas que se quedaban cortas, actores que no daban la talla (los tributos, especialmente Cato y Clove), y omitieron o redujeron cosas importantísimas, como la amistad de Katniss con Rue, que apenas dura diez minutos en la película, o las escenas en la cueva con Peeta, donde no sólo le dan un tono crepusculero que no me gusta nada, sino que además quitan conversaciones muy profundas y no se ve bien cómo Katniss intenta actuar por las cámaras pero a veces no sabe bien si actúa realmente o no. Asimismo el protagonismo de Peeta disminuía notablemente. No me refiero a su aparición, sino a la relevancia que tiene como persona en el carácter de Katniss. Tampoco se puso la amputación de la pierna de Peeta, que a mí me traumatizó.
Pero bueno, tampoco me horrorizó la película, no penséis. Los actores principales estaban muy bien escogidos; la caracterización de Haymitch era perfecta. La adaptación no estaba mal, la primera mitad de la película estaba genial, sin apenas ningún fallo. La ambientación del Capitolio y sus habitantes me pareció perfectísima (Caesar, Effie, Snow), etc.

Pues me imaginaba algo así de En llamas, a mi pesar. ¿Y qué me he encontrado?

Algo muchísimo mejor. La película empieza con buen fuelle. Una música melancólica, la imagen de Katniss y su inestabilidad emocional tras los Juegos. Su frialdad con Gale, con Peeta. Comienzo de la gira.

Creo que la han sabido adaptar muy pero que muy bien. Esta vez no he echado mucho de menos ninguna escena, aunque podrían haberle dado más énfasis a las noches en el tren, o explicado el pasado de Haymitch. La rebelión está muy bien desarrollada, explicada desde otro punto de vista muy acertado, que son Snow y Plutarch Heavensbee. Ambos se salen en su papel, aunque breve, pero intenso.
El reparto me ha encantado. Jennifer Lawrence (Katniss) me sorprendió en la primera, aunque me parecía algo insensible, pero en esta película lo hace tan bien que estremece (sus gritos, sus gestos de espanto). Josh Hutcherson como Peeta también mejora muchísimo, supongo que porque al fin cobra la importancia que se merece. Recalco otra vez lo bien caracterizados (que no bien adaptados) que están todos. Los protagonistas más, lógicamente. Pero Snow, Plutarch, Effie, Finnick y Johanna están brillantes. Especialmente Plutarch y Johanna, en mi opinión. Johanna es perfecta, se muestra su carácter rebelde y peligroso apareciendo apenas unos minutos en la película. Será porque -lo reconozco- me encanta el personaje. Eso sí, he notado superficialidad en Finnick. Creo que debería de tener más importancia.

Por otro lado, el desarrollo de la acción, muy bien hecha también. Aunque, eso sí, al llegar a la arena es muy agobiante, va muy rápido, sin querer saltarse nada. Además, como yo sabía lo que iba a pasar en cada momento, me comía las uñas del miedo y del susto. El campo de fuerza, la niebla, los monos; todo muy bien hecho, una cosa detrás de la otra, sin dar saltos raros; realmente admirable las actuaciones (valga la redundancia).
Todo con unos efectos especiales y digitales buenos, un vestuario magnífico al querer expresar lo hortera, exagerado y superficial que es el Capitolio; la manipulación de masas por medio de las entrevistas, las mentiras, los vestidos. Las ganas contenidas de luchar, de rebelarse; el miedo a enfrentarse a algo claramente superior...

Y todo lo perfecciona una música buena, con temas repetidos pero muy bien escogidos. Yo siempre me fijo en la banda sonora cuando veo una película, y esta me parece encomiable y, además, muy adecuada. Destacan, en mi opinión, la canción melancólica del principio, la del recuerdo de Rue y la rápida, trepidante y peligrosa en la escena de los monos.

¿Cosas malas? Pues claro que tiene. Superficialidad en personajes secundarios (Mags, Finnick, ciertamente Snow, Cinna). Me explico: están bien caracterizados y son buenos actores, pero creo que tienen que tener más relevancia en la película, porque se muestran muy planos, casi estereotipados. Escenas que deberían marcar y no marcan (el tiempo en el Distrito 12 entre la Gira de la Victoria y el anuncio de los nuevos Juegos, los veinte segundos chocantes y horribles antes de que empiecen los nuevos Juegos).
También, y para mi mucha desgracia, la escena de la playa Katniss-Peeta no es como imaginaba. Ni la mitad de romántica, ni de personal, ni de nostálgica, ni de sincera. Pero está allí, y eso ya me ha parecido importante.

Y por último, el doblaje. No está mal. Aceptable, en mi opinión. Últimamente me acostumbro a ver las películas en original y me chirría el doblaje de algunas voces. Pero en esta está bien (excepto, claro está, la de Prim. Qué espanto de voz: monocorde, falta de entonación, de emoción, de todo. Increíble cometer un fallo así de tonto).

En conjunto: dos horas y media de película entretenida, que a lo mejor no es la crème de la crème, pero que ha sabido defenderse muy bien ante mis duros criterios de adaptación libro-película, y más cuando el libro me ha encantado. Eso sí; el libro gana con creces. Como siempre.