domingo, 5 de mayo de 2013

Miedo y valor (V)

Un nuevo relato de Miedo y valor. Estoy muy inspirada últimamente para... esa novela. Pero he metido un toque distinto. La música... bueno, algunos sabéis que la música forma parte de mi ser. El piano y la guitarra son mi tercer y cuarto brazo. O casi. Pues eso. Quería meter algo de mi pasión escondida, y a la vez, me fijé en una imagen muy bonita que no pude más que fotografiar y meter en la novela. La foto la he hecho yo, copyright Laura TvdB, y la he hecho en algún lugar perdido de Madrid. Yo no soy fotógrafa, pero a veces es cierto que una imagen te puede situar muy bien en un contexto.
Espero que lo disfrutéis, como siempre. Pero no me tiréis demasiado de la lengua, que os suelto demasiadas cosas de la novela.
PD: ¡Feliz día de la madre!

Miedo y valor (V)


Sus dedos pulsaban lentamente las cuerdas de la guitarra. La melodía era suave y dulce, y su voz acompañaba las notas en un suave arrullo. No se atrevía a cantar en voz alta. No sabía si la voz le iba a fallar.
Miró por la ventana, sin dejar de tocar la guitarra. Las nubes rosadas daban los últimos tonos de luz al día. El ciprés era alto, muy alto, parecía que quería tocar ese cielo colorido, triste y bonito a un tiempo. «La sombra del ciprés es alargada», pensó ella, recordando esa novela que se había leído hacía no mucho.
Una nota tembló y quedó flotando en el aire como una burbuja de jabón. La música cesó.
Cristina se quedó mirando por la ventana con aire ausente, viendo cómo, a medida que los minutos pasaban, las nubes iban perdiendo su color y la noche iba adueñándose de la ciudad, poco a poco, poco a poco.
Cuando él entró en su habitación, ésta estaba casi completamente a oscuras. Ella despertó de las olas de sus pensamientos.
--¿Qué haces aquí a oscuras?--Daniel encendió la luz. La miró y la vio de espaldas a él, con la mirada fija en la ventana y la guitarra entre sus brazos. Contuvo un suspiro cansado, roto, sabiendo que, de nuevo, ni mil palabras de consuelo podrían ayudarla.
Pero, al acercarse, sólo vio una lágrima clara y nítida deslizarse por su mejilla. Su rostro estaba sereno, y lo miraba.
--El mundo es bonito--dijo Cris en voz baja.
Daniel no dijo nada.
--Cuando estaba tocando, pensaba… el mundo es una canción. Tú compones la canción. Puede ser bonita, triste, complicada, sencilla. Pero, a veces, tú no decides si las notas desafinan. No decides cuándo se acaba la canción. ¿No?--alzó la cabeza para mirarlo otra vez--. A veces las notas tiemblan y terminan--acorde con sus palabras, su voz se quebró.
Daniel, por primera vez, no supo qué decir, qué hacer. Cris pestañeó y apartó la guitarra suavemente de sí. Se incorporó.
--Daniel, tú me has ayudado a componer mi canción.
Él despegó los labios, estupefacto.
--Y creo que ha salido preciosa. Gracias.
Cris rodeó la nuca de él con sus manos y lo besó con suavidad, y después ambos quedaron abrazados.
Y Daniel, siempre fuerte, seguro, valiente; él, que siempre había ahogado su dolor solo, había gritado a la nada, al blanco del hospital, al verde y gris de la montaña, a la lluvia mágica de la ciudad; él, que sabía cómo consolarla, susurrarle palabras de consuelo, escuchar las palabras del médico que sonaban como bombas atómicas en su alma y sus oídos; él que siempre, siempre, siempre había sabido sonreír… se echó a llorar, hundiendo su nariz en el pelo de ella, sollozando quedamente y avergonzándose de sí mismo. Y ella, que jamás había soportado la situación, su nulo futuro, lo abrazó con intensidad, apretando los labios y dando gracias al mundo por llevarle a Daniel.

Laura TvdB, 5 de mayo de 2013.


sábado, 4 de mayo de 2013

La mayusculitis

   (Editado levemente en agosto de 2016)

   Hoy quería hablar de un tema que creo que no se le había ocurrido a nadie más que a mí. Tampoco tiene que ver con lo que cuelgo en el blog normalmente, pero... no sé, me ha dado la vena.

   Voy a hablar de lo que yo llamo mayusculitis. ¿Qué es la mayusculitis? La mayusculitis es esa extraña enfermedad de escribir cada palabra con mayúscula, como si cada fuese un nombre propio. Oséase, *La Sombra del Viento, *Juego de Tronos, *Crónica de una Muerte Anunciada, etcétera.

   Cada vez lo veo más, y es algo que me irrita cantidad. ¿Por qué? Entiendo que en inglés se haga (bueno, no entiendo el por qué, pero sé que se hace), pero aquí, escribiendo en español, no. Es una falta de ortografía que puede dar lugar a varios malentendidos. Por ejemplo, una de mis novelas se titula Flor de lis, pero NO Flor de Lis; eso induciría a la confusión, puesto que en este caso, da la casualidad que la coprotagonista se llama Lis. Si escribiese Flor de Lis, estaría diciendo que la flor es de Lis (que la flor la posee la chica llamada Lis, o sea, que ese de Lis sería un genitivo). Y no es así, puesto que el título no es más que un nombre propio compuesto por varias palabras: una "flor de lis", sin más, un tipo de flor (es igual que "caja registradora", que funciona como una sola palabra y no como dos).
   La mayúscula indica importancia, identidad. La primera letra del título de una novela o una canción debe estar en mayúscula, pero ¡sólo la primera palabra! De lo contrario, aparte de cometer una falta de ortografía gorda en nuestro maravilloso idioma castellano y poder hacer un lío al lector, le damos identidad y personalidad a esa palabra, la convertimos en un nombre propio. Es como la tilde en las mayúsculas, que también se pone. Mi cuaderno de notas no es un Cuaderno de Notas; no es un cuaderno especial, único ni recalcable, no merece una mayúscula, sin ánimo de ofender.

   Y si queréis indicar, simplemente, que se trata de un título, marcadlo con cursiva o en comillas, que para algo están. Esto es especialmente importante para los títulos largos (ya sea de películas, libros o canciones): Dispara, yo ya estoy muerto, de Julia Navarro; Je ne regrette rien, de Édith Piaf; Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia), de Iñárritu... no es tan difícil cuando uno escribe correctamente, ¿no?

   En realidad no tengo mucho más que decir. Sólo quería desahogarme porque cada vez veo más personas que dicen que quieren escribir en serio. Pues si quieres escribir en serio, tal vez deberías revisar tu expresión escrita para que el lector no se quede bizco, hecho un lío o ingresado porque le han sangrado los ojos.
   Sin ortografía, nuestro idioma escrito muere y deja de ser útil y bello. Tenedlo en cuenta.

jueves, 2 de mayo de 2013

Verde, gris.

Bueno, no voy a decir que "he vuelto" porque no sé si va a ser así. Simplemente ahora tengo mucho que estudiar y estoy más centrada en otras cosas, aunque me da pena ver mi blog tan abandonado.
He escrito un relato. Un relato que... bueno, pertenece a esa novela de la que saco los relatos de Miedo y valor, pero no hace falta leer los otros relatos para entender este.
La escena no sale en la novela, pero ese sentimiento y algunas frases sí que pretendo meterlos en la novela.

Sé que es mucho pedir, pero opinad, por favor. Últimamente apenas escribo y no sé si sigo igual o he empeorado. Gracias a mis seguidores incondicionales, de verdad. Hacéis que este blog siga vivo.

Verde, gris (Miedo y valor IV)


Echó un leve vistazo al cielo plomizo, gris y encapotado. Las nubes envolvían la ciudad en un halo oscuro y ciertamente tenebroso.
Las hojas verdes, muy verdes, de los árboles se agitaron con el viento; la tormenta no tardaría en caer.
Se puso la capucha, sabiendo que la lluvia lo calaría igualmente. Respiró la humedad del ambiente y echó la cabeza hacia atrás, mirando la intensidad de dos colores extremadamente bonitos que chocaban entre sí: verde y gris.
No le importaba empaparse. La lluvia le recordaba a ella. Sintió su presencia allí, junto con el llanto que las nubes dejaban caer del cielo. «No lloréis», pensó. «Ella no os dejaría».
Tuvo ganas de acariciarle la mejilla, y sus dedos se alzaron levemente en el aire para hacerlo. Tragó saliva y dejó caer la mano, sabiendo que su deseo no era posible. El suspiró que exhaló se lo llevó el viento, lejos, muy lejos.
La lluvia comenzó a arreciar. Parpadeó e intentó ver algo más allá de la cortina de agua, donde antes había visto la ciudad ajetreada a sus pies. Veía las manchas verdes de los árboles, la densidad de la nube que cubría el cielo, y nada más.
Dio un par de pasos, sintiéndose cada vez con fuerzas renovadas. Sintió los ojos enrojecidos y la mente rebosante de recuerdos de lluvia, de risas, de besos y de paraguas.

Se acercó al precipicio, imaginando a las gentes resignarse ante una nueva lluvia primaveral. Sintió las gotas entrar en su alma permeable, como lo había hecho ella una vez, colándose debajo de su paraguas. Una ráfaga de viento lo sacudió y sintió de nuevo que ella estaba allí, abrazándolo, riendo.
Extendió los brazos, dejando que la lluvia lo empapara más y más y más…
--¡Soy libre, Cris!--gritó, con toda la fuerza de sus pulmones--. ¡Soy libre!
Y sintió que, en algún lugar (del mundo, de su corazón) ella le respondía con una sonrisa y un beso en los labios.

Laura Tvdb, 26 de abril y 2 de mayo de 2013.