jueves, 14 de noviembre de 2013

Hermosa tristeza, brillante ausencia.

¡Hola! Sé que llevo un mes sin publicar nada, pero bueno. Comencé este relato hace un mes a raíz de leer una respuesta preciosa en ask. No voy a decir cuál es. El relato se estancó y lo he terminado hoy.

Espero que os guste. Y que (aunque no os lo deseo) conozcáis esa sensación de hermosa tristeza.

Hermosa tristeza, brillante ausencia

Se miró al espejo. El cristal le devolvió una imagen bella, de una mujer de veinticinco años. Ojos azules, muy brillantes, muy tristes; sonrisa rota, muy hermosa, muy triste.
Cogió la barra de labios y se la pasó por la boca con lentitud. El carmín refulgía en medio  de esas luces de neón. Rojo sangre, le había dicho él una vez.
Apoyó las manos en la encimera; una oleada de frío le recorrió los brazos, el cuello y la espina dorsal. Congelando. Se acercó mucho al espejo, queriendo verse al milímetro. Parpadeó, y las pestañas de sus ojos chocaron contra el cristal. Crispó las manos, cerrándolas en puños con tanta fuerza que se clavó las uñas en su piel.
El temblor comenzó a asomarse primero a sus manos, luego a sus labios, y después a todo su cuerpo, que se convulsionaba casi violentamente.
Necesitaba desprenderse del miedo. De ese irracional miedo que le acosaba por las noches, en las que ella estaba sola, espantosamente sola. Esa noche donde las sombras acechaban su paz, su intranquila tranquilidad. Esas noches donde tenía miedo de mirarse a sí misma y descubrirse tal y como era.
Se miró de nuevo, con miedo. Con mucho miedo. Apenas fue capaz de desviar la mirada y abrir el bolso, y sacar un cigarrillo y encenderlo con dedos temblorosos. El humo ascendió y se extendió por la estancia. Bajó las pestañas, largas y negras. Seguía sintiendo el escozor de las uñas en su piel, haciéndole daño.
Un ruido seco de fuera le hizo alzar la cabeza de pronto, asustada. Se miró de nuevo al espejo y no parpadeó cuando se llevó el cigarro a la boca. Espiró el humo con lentitud, casi con parsimonia. Volvió a enfrentarse al espejo.
Llamaron a la puerta. Una, dos, tres veces. Sentía esos golpes como puñetazos en el estómago. Volvió a tomar una calada y esta vez sus pulmones no quisieron acoger el humo. Tosió convulsivamente y llevó la mano al pomo de la puerta. Quiso girar. Sí. No. Sí. No.
Giró con brusquedad y se enfrentó a una mirada verde, que refulgía como miles de esmeraldas a la luz tibia de la luna. Una mirada igual de brillante, de triste, de hermosa.
Rodeó la nuca de él con las manos, se abalanzó sobre él y lo besó en los labios casi con violencia, de improviso. Él estuvo a punto de perder el equilibrio, pero en el último momento logró cogerla de la cintura.
Se separó con igual rapidez. Cogió el bolso, puso el cigarrillo entre los labios y salió del baño. Se dio la vuelta por última vez, mirando a ese completo desconocido que a lo mejor sentía lo mismo que ella. Él esbozó una sonrisa apagada y terriblemente desesperanzadora. Sí, la comprendía. Lo supo en ese momento. Ella se la devolvió y se alejó sin mirar atrás, sus zapatos repiqueteando sobre el suelo de linóleo, las luces azuladas de neón alumbrando el techo.

«Cómo puede una ausencia estar tan presente», pensó, recordando esa mirada que había cruzado con él. Aceleró el paso. Un pensamiento más afloró en su mente antes de dedicarse por completo al cigarro medio consumido.

«Hermosa tristeza. Brillante ausencia».

Laura TvdB, 15 de noviembre de 2013.

3 comentarios:

  1. Hermoso y brillante relato, Laura. Me has cautivado con cada una de tus líneas llenas de palabras clave para conseguir transmitir aquello deseabas, obviamente lo has logrado.

    Enhorabuena, una vez más.

    Un beso enorme,
    Abel Jara Romero

    ResponderEliminar
  2. Muy realista. Le he puesto la cara de Lily Rabe, me ha recordado a su último personaje. Es fuerte y con una gran carga de desesperanza.

    ResponderEliminar
  3. ¿Sabes? Una de las cosas que más me han gustado de este relato han sido las frases tan cortas y directas. La atmósfera. Y ella. No sé. Ha sido extraño, pero me ha gustado bastante. :)
    Un beso.

    ResponderEliminar

Aquí puedes opinar, criticar o comentar acerca de lo escrito, siempre con respeto y educación hacia mí y hacia otros lectores. No hace falta tener cuenta. Te pido, por favor, que cuides tu expresión escrita.