jueves, 2 de mayo de 2013

Verde, gris.

Bueno, no voy a decir que "he vuelto" porque no sé si va a ser así. Simplemente ahora tengo mucho que estudiar y estoy más centrada en otras cosas, aunque me da pena ver mi blog tan abandonado.
He escrito un relato. Un relato que... bueno, pertenece a esa novela de la que saco los relatos de Miedo y valor, pero no hace falta leer los otros relatos para entender este.
La escena no sale en la novela, pero ese sentimiento y algunas frases sí que pretendo meterlos en la novela.

Sé que es mucho pedir, pero opinad, por favor. Últimamente apenas escribo y no sé si sigo igual o he empeorado. Gracias a mis seguidores incondicionales, de verdad. Hacéis que este blog siga vivo.

Verde, gris (Miedo y valor IV)


Echó un leve vistazo al cielo plomizo, gris y encapotado. Las nubes envolvían la ciudad en un halo oscuro y ciertamente tenebroso.
Las hojas verdes, muy verdes, de los árboles se agitaron con el viento; la tormenta no tardaría en caer.
Se puso la capucha, sabiendo que la lluvia lo calaría igualmente. Respiró la humedad del ambiente y echó la cabeza hacia atrás, mirando la intensidad de dos colores extremadamente bonitos que chocaban entre sí: verde y gris.
No le importaba empaparse. La lluvia le recordaba a ella. Sintió su presencia allí, junto con el llanto que las nubes dejaban caer del cielo. «No lloréis», pensó. «Ella no os dejaría».
Tuvo ganas de acariciarle la mejilla, y sus dedos se alzaron levemente en el aire para hacerlo. Tragó saliva y dejó caer la mano, sabiendo que su deseo no era posible. El suspiró que exhaló se lo llevó el viento, lejos, muy lejos.
La lluvia comenzó a arreciar. Parpadeó e intentó ver algo más allá de la cortina de agua, donde antes había visto la ciudad ajetreada a sus pies. Veía las manchas verdes de los árboles, la densidad de la nube que cubría el cielo, y nada más.
Dio un par de pasos, sintiéndose cada vez con fuerzas renovadas. Sintió los ojos enrojecidos y la mente rebosante de recuerdos de lluvia, de risas, de besos y de paraguas.

Se acercó al precipicio, imaginando a las gentes resignarse ante una nueva lluvia primaveral. Sintió las gotas entrar en su alma permeable, como lo había hecho ella una vez, colándose debajo de su paraguas. Una ráfaga de viento lo sacudió y sintió de nuevo que ella estaba allí, abrazándolo, riendo.
Extendió los brazos, dejando que la lluvia lo empapara más y más y más…
--¡Soy libre, Cris!--gritó, con toda la fuerza de sus pulmones--. ¡Soy libre!
Y sintió que, en algún lugar (del mundo, de su corazón) ella le respondía con una sonrisa y un beso en los labios.

Laura Tvdb, 26 de abril y 2 de mayo de 2013.

2 comentarios:

  1. Como siempre ,genial.
    Cada vez estoy más enganchada a esta historia espero que continúes con ella pronto.
    ¡Vas a ser muy grande Sol! ;)
    pdc

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  2. Sabía que no había final feliz.

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