viernes, 30 de diciembre de 2011

Abrir los ojos y darte cuenta de que no todo es como lo enseñan.

¡Hola! Sé que casi no he actualizado, y no, no tengo excusa xD. Pero bueno, os traigo un microrrelato-divagación filosófica que escribí hace una semana o así, pero que ahora he retocado; debo decir que es bastante personal, una comparación, y que me pasó de verdad; y como intento de artista que soy, necesitaba aclarar ciertas cosas con ayuda de este texto. Espero que lo entendáis y que no me toméis por loca. Un beso y feliz Navidad.
PD: Probablemente escriba un relatillo de Navidad también. O lo intentaré.
PD2: Editado. Quería dedicar este microrrelato a alguien especial:

Para ella, mi bailarina preferida, la que conquistará escenarios y enamorará al público con su arte. Sí, SU arte.

Abrir los ojos...


--Un, deux, trois, plier! Atenta, Blanca, estira el pecho... así.
La música inundaba la sala con calma y ritmo a la vez. Yo, embobada como estaba, me sentía tan reconfortada en ese sitio (que no era más que una sala de baile) que creí despertar cuando terminó la pieza de Coppélia. Ese Léo Delibes era un genio.
Las tres bailarinas inspiraron hondo. Mi preferida estaba en el medio. Me miró y le guiñé un ojo.
De pronto, una verdad nítida y clara se apoderó de mi mente. Fue instantáneo, como si hubiera entrado en mi cabeza en un soplido de aire fresco.
Caí en la cuenta que no todas las cosas son como nos las pintan, ni como nos enseñan. No todo es una sola teoría objetiva. Así como Crepúsculo no tiene por qué ser lo que todos los jóvenes leen hoy en día, Cisne negro tampoco tiene por qué reflejar una vida de una bailarina de ballet; las cosas dependen siempre de la voluntad y personalidad de cada uno, de sus sueños y esperanzas.
Y solo entonces supe que, a no ser que veamos a alguien bailar, o tocar un instrumento, o escribir, o leer, o tener un sueño, o simplemente en un intento de crear arte... no sabemos cómo son en realidad.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Recomendación cinematográfica: "La vida es bella".

¡Hola! A falta de relatos, una buena película que ver.

La vi hace como una semana y cada escena de la película se me ha quedado grabada. La película en cuestión es La vida es bella (La vita è bella, 1997), un bellísimo drama, romance y parte de comedia situado desde el año 1939 hasta el 1945; es decir, en la Segunda Guerra Mundial. La película es italiana, dirigida y coescrita por Roberto Benigni; él también es el actor protagonista.

La película trata de Guido (Roberto Benigni), un italiano judío que se enamora a simple vista de Dora (Nicoletta Braschi) y trata de conquistarla de mil formas diferentes. Seis años después, Dora, Guido y su hijo Josué son deportados a un campo de concentración. Allí, Guido empieza a inventarse una historia con tal de explicar a Josué las razones por las que están allí, haciéndole creer que es una especie de juego. Cuando consigan mil puntos, ganan y se marchan de allí. Pero ¿podrán salir una vez conseguidos los "puntos"?

Es una película preciosa y que muestra el amor por la familia y la capacidad de sacrificio. Hay muchas películas de nazis, pero esta aporta una perspectiva novedosa, la del padre optimista que adora a su hijo y quiere que su vida siga siendo buena. Por eso, en vez de mostrarse con mucho ahínco el horror del Holocausto, se centra en escenas llenas de ternura e incluso de humor (la traducción del nazi al explicar las reglas del campo), y a pesar de todo ello se ve el sufrimiento latente. Es una película que pueden ver hasta los más sensibles.

La película estuvo nominada a siete Oscars, y ganó tres: mejor actor (Roberto Benigni), mejor banda sonora (Nicola Piovani, compositor) y mejor película extranjera. Y se los merece. También ganó premios BAFTA.
Por otro lado, la música es preciosa. Una de mis BSO favoritas, compuesta por Nicola Piovani, aunque también contiene piezas de Offenbach (La Barcarola). Dulce, serena y preciosa.

No os la perdáis.
(Editado ligeramente el 6 de septiembre de 2014.)

miércoles, 7 de diciembre de 2011

¡Premio por "Two tears"!

¡Sí, sí! ¡Mi relato Two tears ha ganado un premio de parte de mi querida, atolondrada y maravillosa escritora Athenea! Muchíííííísimas gracias, en serio. :-)
He quedado tercera de ocho, pero simplemente el que haya "quedado" me satisface con creces. Estoy muy contenta de que haya gustado tanto. Los otros dos ganadores son Kirtashalina -con su relato Peter, que si me  permitís es el relato más original que he leído en mucho tiempo- y Kapy, que ya lo conocía (cuyo relato, Mi viaje, también está realmente bien). Muchísimas felicidades a los dos y muchísimas gracias, de nuevo, a Athenea.
Podéis ver los ganadores, los relatos y demás aquí.
¡Un beso y gracias de nuevo!

PD: Preciosa imagen hecha por Athenea para el premio. :-)

sábado, 3 de diciembre de 2011

Incursión prohibida.

Despertó de pronto, con un jadeo. Era noche cerrada. Se incorporó en la cama, sudorosa. Le costaba respirar normalmente y la tela del camisón se pegaba a su pecho. El bochorno era palpable y la humedad del ambiente no mejoraba la situación.
Suspiró. Se levantó y sintió un poco de frialdad inmediata. Sus pies descalzos caminaron por las baldosas de mármol. Tanteó en busca de un farolillo. Lo encendió y recorrió los pasillos del castillo en silencio. A sus lados desfilaban retratos de sus antecesores, que posaban en actitud regia, pero bajo la tenue luz del fuego parecían oscuras sombras que la hicieron estremecer.
Llegó a la escalera de caracol y la bajó sin titubeos. No tenía un rumbo fijo, y se dejaba llevar por sus pasos.
Llegó al portón que daba al patio. No podría ir más allá; la arena y las piedras le harían daño en sus pies delicados.
Algo furtivo hizo que entornara los ojos. Habría jurado que había pasado una sombra oscura por la pared del patio.
Alzó el farolillo y bajó el escalón que la separaba del patio. Frunció el ceño. Tal vez había sido un perro, o un animal. Aun así, esa hipótesis no la convenció del todo. Iba a darse la vuelta cuando algo le tapó la boca y le apagó el farolillo. Su grito quedó ahogado por una mano enguantada que apestaba a cuadra. Su corazón latía demasiado rápido, e hizo varios intentos para calmarse.
--No te muevas, damisela, o te costará caro—dijo una voz masculina en su oído. Su voz era ruda y hosca.
Asintió débilmente. La presión no cedió, y tuvo que hacer verdaderos esfuerzos para poder respirar por la nariz. Le llegaba poco aire, y el que llegaba era caliente y apestaba. Tragó saliva. Sus manos temblaban.
Le dieron bruscamente la vuelta. Miró con ojos como platos a su captor. No lo veía. «Estúpida oscuridad», pensó, en un escaso momento de lucidez. Se revolvió, pero su opresor no se inmutó. Tenía unas manos y unos brazos de hierro.
Se le llenaron los ojos de lágrimas de congoja.
--Damisela, ¿dónde está el conde?
«¿Mi padre?», pensó, con pánico. «¿Quiénes son? ¿Qué quieren?».
--¿Dónde está? Como grites no vivirás para decirlo.
La mano se retiró. Ella respiró una bocanada de aire puro.
--En su habitación—contestó con un hilo de voz.
--¿Y dónde está su habitación?
Apretó los labios. No sabía quién era, pero quería asesinar a su padre, lo sabía seguro. No iba a soltar prenda.
--Habla, niña, o te pego un manotazo que te dejará tonta de por vida.
Sentía que se ahogaba.
--Subiendo por esa puerta, por las escaleras y atravesando el primer pasillo—las palabras salían en tropel por su boca sin que ella las permitiera--. La primera a la derecha.
--Muy bonito.
La soltaron con brusquedad y ella perdió el equilibrio y cayó al suelo. Adoptó una postura fetal de forma instintiva y perdió el sentido.

El incendió arrasó el castillo y sus alrededores unas horas después. Los campesinos habían acabado su revuelta contra su dueño.
En ese castillo no quedó una sola alma viva.

Laura TvdB, 3 de diciembre de 2011.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Besos y pasteles.

¡Hola! En un minuto (no os exagero) se me ocurrió y escribí este microrrelato. Me he basado en el dicho de: Se busca príncipe verde ya que el azul no existe. Es algo triste, distinto a lo que suelo escribir, pero aún así espero que os guste.
Un beso.

Besos y pasteles.

Debo reconocer que siempre me gustaron los chicos-príncipe. Los que casi (casi) llevaban la corona en la cabeza. Como él. 
Cuando fue mi cumpleaños y me llenó de besos y de pasteles. O como cuando se coló por la ventana de mi habitación y dimos un paseo de noche por la ciudad (he de puntualizar que iba en pijama, pero fue muy romántico). O como cuando él se puso de rodillas, y con una rosa roja en la mano, declaró que me quería más que a nada en el mundo...
Me gustan los chicos príncipe; supongo que es porque no existen.

Laura TvdB, 27 de noviembre de 2011.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Two tears.

¡Buenas! Hace mucho que no actualizo, pero ya sabéis, este curso me tiene frita (sobre todo la física, grrr); en fin, que traigo un nuevo relato; lo escribí hace unas semanas, pero no sabía si colgarlo o no. Pero vi mi blog allí, sin actualizar apenas, y... en fin. Aquí lo tenéis.


Two tears

Se retiró el pelo de la cara, respirando hondo. Oía gritos de espanto y horror. Pero no veía nada.
Nada, excepto a él.
Se acercó corriendo adonde estaba, con su corazón latiendo alocadamente. Se inclinó junto a él, escudriñando su rostro.
--¿Diego?—murmuró, con un horrible nudo en la garganta. No había visto cuándo se había caído. Debería de haber sido muy repentino.
Él abrió los ojos con cansancio. La miró, casi sin reconocerla, o eso al menos pensó ella. El chico quiso hablar, pero le fallaba la voz, dominado por el agotamiento.
--¿Qué te ha pasado?—preguntó ella, pero se le quebró la voz. Nunca lo había visto tan débil--. ¿Un ataque de asma?
Él respiró profundamente, pero no pudo evitar soltar un quejido de dolor. Entonces, la chica reparó en la oscura mancha que florecía en su pecho, a través de su ropa.
--Dios mío… --susurró, espantada--. ¡Tengo que curarte eso!
--Es… demasiado tarde, Diana—musitó él, volviendo sus ojos hacia ella--. No lo intentes y sálvate tú. ¿O qué prefieres, que mueras conmigo?
--Quiero salvarme contigo—respondió ella, con una fuerza que en realidad no tenía. Pero la verdad se filtraba en su mente, desgarrando su alma, y supo que él tenía razón.
Diego le agarró del brazo con una firmeza asombrosa, teniendo en cuenta su debilidad en esos momentos.
--Escucha—jadeó, mientras cerraba de nuevo los ojos--. Huye. Tienes un salvoconducto. Eso te protegerá.
--No—apenas pudo decir Diana, con la voz estrangulada--. Lo perdí. Fui idiota y lo perdí…
Él clavó su mirada, extraordinariamente seria en los ojos celestes de ella.
--Corre—murmuró, con voz ronca--. Corre y no mires atrás.
Su cuerpo se estremeció y se quedó inmóvil. El brillo de sus ojos se fue apagando, hasta que se extinguió del todo.
Las manos de Diana, que aún lo sostenían, empezaron a temblar. No podía ser. No podía ser. Él…
Se quedó un rato con la mente totalmente en blanco, sus manos engarfiadas, sosteniéndolo. Y, de pronto, estalló en un llanto sin lágrimas, unos sollozos en los que intentaba mitigar ese desgarrón en su alma, e intentando trasmitir al mundo su dolor, su inmenso dolor.
Pero nadie le dedicó una sola mirada.

Cuando al fin fue capaz de serenarse y mirar a su alrededor, quiso no haberlo hecho. Cuerpos inertes, sangre, gritos, tiroteos…
Pareció despertar de su sopor y, levantándose a duras penas y corriendo como pudo, salió de allí.
Corrió y corrió, hasta llegar a las afueras de la ciudad. Sus piernas flaqueaban, pero ella se mantenía imperturbable. No lograba entender cómo había conseguido escapar, pero tampoco se lo planteó.
Se metió en unos campos de maíz que milagrosamente habían sobrevivido en esos tiempos, para que nadie la viera.
Paró de pronto, se dobló en dos, cayó al suelo y cerró los ojos.
Dos únicas lágrimas rodaron por sus mejillas con lentitud, y cayeron al suelo, sin prisa. En silencio.

Fue la única vez que Diana lloró por esa horrible y espantosa Guerra Civil Española que marcó su vida para siempre.

Laura TvdB, noviembre de 2011.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Rima II.

Y la segunda.

Rima II.

Tiempo,
rápido y raudo,
y tan lento,
tiempo ya apagado,
corriente de aire, se consume
como una vela al viento.
Tiempo.

Rima I.

Allá va mi primera estrofa.

Rima I.

Aferrarse a los sueños,
tener esperanza.
Brilla en el cielo
la luna clara.
Me aguanto el anhelo;
mi corazón, cerrado.
Protegida mi alma.
¿Oportunidad?
¿Qué es eso?
Nada de nada.

Un beso.

¡Hola, lectores! Bueno, al fin me he decidido a colgar "algo". Es un poema, bueno, más bien una rima (me ha influenciado volver a leerme todo el Rimas y leyendas de Bécquer xD); quiero decir, es que voy escribiendo estrofas de poemas y no logro terminarlos, de modo que ahora voy a ir haciendo retoques y voy a nombrarlas por números: Rima I, II, III... y así sucesivamente. Vamos, como mi amado poeta, espero que desde donde esté no me reproche por haberme "copiado". En fin, ya veis cómo me enrollo; a continuación, señoras y señores, mis estrofillas que no valen mucho y un pelín incompletas. Aunque la primera, justo sí tiene título, ya que sí que la califico como poema. ;-)

Un beso

Uno en los ojos del otro
--no sé cuánto tiempo--.
Uno en los ojos del otro
--casi sin aliento--.

Sé que no se oía nada,
solo silencio;
solo había una mirada,
enfrentamiento.

Sonreí y lo miré,
casi sin verlo.
Mi boca, sonrisa.
Sus labios, prietos.

Mi mirada y su mirada,
ya sin miedo.
Suspiré y sonreí,
y lo miré de nuevo.

Y sentí su beso.


martes, 18 de octubre de 2011

Recomendación literaria: "Marina".

¡Hola! Creo que ha llegado la hora de hacer una recomendación literaria, y la voy a hacer de uno de mis libros más valorados en mi estantería y uno de mis preferidos: Marina, de Carlos Ruiz Zafón.
Primero a lo práctico:
-Título: Marina.
-Título original: Marina.
-Autor: Carlos Ruiz Zafón.
-Editorial: Edebé.
-Año: 2001 (creo).

Y ahora a lo que va. La sinopsis de la contraportada es algo dudosa y no dice casi nada de la historia (por lo menos en la edición en cartoné que tengo yo, que es de hace unos añitos), aunque de todos modos es difícil escribrila, así que voy a  intentar poner una propia.

Óscar Drai es un chico de quince años que vive en un internado de Barcelona en 1979. Su vida es monótona y aburrida. Todo cambiará cuando descubra una casa abandonada en la zona de Sarriá, y conozca a Marina, una chica especial que lo adentrará en un mundo de misterio, amor y suspense en una oscura Barcelona de finales de década.

El género es de misterio, suspense (mucho suspense), drama y una hermosa historia de amor que lo engloba sutilmente.
Fue el primer libro que me leí de Zafón, y al principio (en el prefacio) se me hizo muy densa su manera de escribir; utiliza innumerables metáforas y comparaciones (eso sí, muy bien escogidas), y a veces me resulta un poco cargante e incluso dan ganas de dejar de leer si llevas poco. Pero al cabo de un ratillo de enganchas de tal modo que lees a la velocidad del rayo y comprendes toda y cada una de las palabras que el escritor te dice. Te atrae como un imán (algo así experimento también al leer a Laura Gallego), y no puedes parar.
La historia es muy dura, pero muy entrañable y cariñosa, aunque no lo parezca en un principio. Está narrado en primera persona desde el punto de vista de Óscar, siempre, y resulta muy graciosa su forma de escribir, a veces cómica para mí. Le cogí muchísimo cariño al personaje, sobre todo porque su carácter blando y sumiso choca completamente con el duro y cínico de Marina. El pobre está perdido cuando ella empieza a hablarle, y sus diálogos y momentos juntos son tan absorbentes que, sin darte cuenta, devoras toda la historia en unas horas. Pero lo que más me asombró del libro es la complicadísima y bien pensada trama, entremezclándose tanto unos sucesos con otros que parece increíble que todo eso haya salido de la mente de un creador de novelas. Hay flashbacks sumamente importantes, y largos, el pasado de algunos personajes (y a veces desde diferentes puntos de vista, que te lían más aún) y momentos que atraviesan como flechas. La novela no acaba de la manera que uno cree, ni mucho menos. No puedo desvelar mucho la trama ni los sucesos, pero están tan elaborados que me asombraron sobremanera. Una pega que le encontré es que describe muchos lugares de la Barcelona de la época, y yo, que la primera vez que lo leí nunca había estado allí, a veces me hacía un lío con lo que decía y las zonas por las que iba no las ubicaba, lógicamente, porque nunca había estado allí y por decir nombres de zonas y calles no iba a saber cómo era. Aunque este verano sí que he estado, por buena parte de la ciudad, sobre todo por las Ramblas, y una vez más, Zafón había descrito con precisa exactitud las calles de la ciudad.
Os lo recomiendo, de verdad, es un libro precioso y que me marcó a la hora de escribir, pensar y soñar. Un libro que no puede faltar en la mente de uno, ni en sus recuerdos.
Un beso :-).

sábado, 15 de octubre de 2011

BORRO el otro blog.

Sí, como lo leéis (y siento molestar de nuevo). He decidido que mi blog de Luz y sombra no sirve de nada, ni a mí, ni a supuestos lectores. Tiene muy pocos seguidores, no cuelgo capítulos de Fuego y hielo... porque apenas lo leen cinco personas (bueno, a lo mejor más). No me extraña; Luz y sombra tiene un mal comienzo, aunque después mejora. De modo que lo más probable será que lo borre de aquí a dos semanas. Y está decidido: no volveré a colgar Luz y sombra ni Fuego y hielo en ningún otro sitio. Sorry por los seguidores de la historia, de verdad, pero he estado pensando en ello mucho tiempo y no me compensa. Tengo que centrarme más en este blog, que al final es el que uso. Tal vez en un futuro vuelva a hacerme otro blog para colgar Flor de lis (en el caso de que lo termine), u otras novelas... pero ya LyS y FyH dicen adiós al blogger.
Gracias por vuestra comprensión, lectura y fiel seguimiento hacia la historia (sois pocos... lo sé). Simplemente no lo considero suficientemente bueno como para enseñárselo al mundo.
Bye al blog de Luz y sombra. Laura TvdB, http://www.luzysombrafuegoyhielo.blogspot.com/ ; nunca más. Me da un poco de penilla, pero creo que es lo mejor.
¡Un beso!
PD: ¡Eso sí! No significa que borre este, el principal; este perdurará un tiempo más. O mucho más.

viernes, 14 de octubre de 2011

Lis.

¡Buenas! He escrito un relato cortito titulado Lis. Sí, tiene que ver con Flor de lis (en la trama y los personajes), y sale una escena parecida en la novela. Pero bueno, puede que no. Todavía no he hecho el esquema de la historia, por eso estoy un pelín atascada y me he desahogado en el relato. Espero que os guste.

Lis

Lis me escrutó con una mirada venenosa. Ya estaba acostumbrado a ese tipo de exámenes; no eran ninguna novedad, y ya no me intimidaban tanto. Seguían teniendo ese tono de peligro, pero más leve que antes, y yo lo percibía. Estaba causando impresión en esa chica despiadada y cruel.
Una vez concluido su examen, alzó su mirada hipnótica y la clavó en mí.
--Sigues siendo atrevido.
Sentí (sin saber cómo) una extraña rebelión en mí interior hacia la forma de ser de esa chica. Hería, hería en el fondo del alma, aunque sus palabras parecieran inocentes. Llegaban y calaban hasta lo más recóndito del ser. Y no podía más con aquello. Dañaba demasiado. Una idea repentina asaltó mi mente; ¿ella había sentido alguna vez eso también, y por eso lo pagaba con los demás?
Respiré profundamente y, por primera vez, logré dar cara a esa mirada asesina que me lanzaba ella, contrarrestándola con una extraña calma que sentía en mi interior. Tal  vez, y solo tal vez, la calma antes de la tormenta.
--Y tú sigues siendo igual de ingenua, por muy inteligente que te creas. No puedes ocultar tu secreto a todo el mundo, Lis; a mí ya no.
La expresión dura e inexpresiva de su rostro se congeló en una mueca del horror más absoluto. Fueron solo unos segundos, pero en ese tiempo me dio tiempo a ver un rayo de luz en sus ojos, y no era para nada una luz agradable. Después, su mirada se tornó aún más sombría de lo habitual y frunció el ceño. Se incorporó aún más. Parecía temblar de rabia.
--Eres la persona más estúpida que he conocido jamás—siseó.
--Ahora ya lo sé seguro—repliqué yo--. Puede funcionar con los demás, pero conmigo ya no, Lis. Estás temblando interiormente porque hace mucho que nadie te dice algo de esto. Sé que tienes sentimientos. Y tal vez, que tienes corazón. Todo eso que quieres ocultar, y estás desesperada por no enseñarlo, me lo acabas de demostrar a mí.
Me miró de nuevo, y en esa mirada se derrumbó. Miles de sentimientos se peleaban por salir a la luz de aquellos ojos mágicos. Y, de pronto, no me pareció imponente, ni daba un aspecto amenazador. Sus ojos no eran corrosivos. Su porte no era atemorizador, y su seguridad se desmoronaba por momentos.
Lo sabía. Había otra Lis debajo de esa máscara de hierro, que había resultado ser increíblemente dura; pero yo, sin quererlo o sin saberlo, había conseguido romperla por completo.

Laura TvdB, 12 de octubre de 2011.

domingo, 2 de octubre de 2011

Un cambio de planes, "Flor de lis" y un premio especial.

¡Hola!
Quería explicar aquí un cambio de planes que he hecho respecto a Crónicas de Ancarya I. Destino y otro de mis proyectos, Flor de lis. 
Resulta que al empezar Crónicas de Ancarya me he quedado atascada. Durante un mes no he podido escribir más de 12 páginas (incluyendo el prefacio), de modo que con una velocidad tan mísera como esa pensé en darle al stop y pararme a pensar: tengo la idea muy clara, los personajes nítidos, la trama perfecta, el esquema de la historia hecho... ¿qué falla?
Y con esa pregunta a la que no he sabido responder, he decidido que paso de comerme más el coco tratando de escribri forzadamente algo que no puedo. De modo que dejo abandonado Crónicas de Ancarya y me olvido de él durante un laaargo tiempo, lo pongo en último lugar en mis proyectos. ¿Y qué escribiré ahora?, pensaréis algunos. Pues la respuesta es Flor de lis. Algunos no lo habréis visto o querido ver en mis proyectos, pero es una novela que tengo muy pulida ya, y mucha, mucha, muchísima gana de escribir. Voy a intentar empezarla y con esta novela me voy a esforzar mucho más que con las dos anteriores, que al fin y al cabo escribí sin pensar demasiado. Con esta voy a perfeccionar mi vocabulario, mi manera de escribir en general, mis descripciones, y en definitiva, hacer una novela mejor que las anteriores. Si la historia me gusta, lo mejor será expresarla bien, ¿no? Así que eso. Y ahora pasemos a la trama y más información.

EDITADO: he cambiado la información a este enlace.



Y por último cambio de tema para anunciar (con euforia) que he ganado otro concurso literario dentro del mundo del blogger. Esta vez ha sido Inés García Sánchez quien me lo ha otorgado, por un comentario sobre Alas de fuego (Laura Gallego), uno de mis libros favoritos. Entre los ciento y pico participantes, ¡no me creo que haya ganado! Muchas gracias, Inés. Podéis ver el comentario ganador en el tablón de mi tuenti. Y el enlace para demostraros que he ganado es este.
 ¡Besos!

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Llanto de niño.

¡Hola! Quiero pedir perdón por lo poco que actualizo últimamente, pero estoy muy liada todavía y con falta de inspiración; he hecho una pausa con Crónicas de Ancarya porque me veo incapaz de escribir más...
Pero llego con un poema que prometí a Athenea en especial. Tiene un toque muy profundo de tristeza, nostalgia y melancolía, es muy significativo y si no se entiende, no se entiende (espero que se entienda).
Es un poema regular; compuesto por veinte versos de arte menor, diez estrofas y el siguiente esquema métrico: 7- 6a, aunque he tenido que aplicar diéresis a dos versos (creo). Se titula Llanto de niño. Espero que os guste.

Llanto de niño                                    Dedicado a todo aquel que quiera ser un niño

En el silencio se oye
el llanto de niño.

Recuerdos plagados
de tierno cariño.

Mil escenas tapadas
con mantas de olvido.

Esperanzas vanas
de vuelta a lo mismo.

Si cierro los ojos
podré revivirlo.

Muchos años atrás,
todo sin sentido.

Repentino presente,
ahora es un castigo.

Al pasado volver.
Llorar sin motivo.

Escucha, sin embargo:
es llanto de niño.

Laura TvdB, 20 de septiembre de 2011.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Lily.

Introducción:

Este relato está basado en una novela que pienso escribir en un futuro lejano. La novela trata de una chica, Lily, hija de un ladrón y asesino y de una clase social muy baja. La novela se sitúa en una Londres victoriana. Lily siempre intenta huir de su sociedad y su hogar, conociendo a Jack, el hijo de uno de los grandes comerciantes de la ciudad. La diferencia entre ambos es muy grande..., pero Lily no quiere hacer caso a la razón, sino al corazón.
El caso es que en este relato voy a reflejar que no tiene una vida fácil, y escribir una escena que, aunque no aparezca en la novela, sí que tenga que ver con la trama general. Pero lo que ponga en el relato no tiene por qué salir en la novela. Aunque falta mucho, mucho, mucho hasta que empiece a escribirla.


Lily

La chica se encaminaba por las oscuras calles de esa Londres fea y maloliente, sintiéndose observada por las casuchas de madera podrida, y temblando de miedo por lo que iba a hacer cuando llegase al lugar acordado.
El London Bridge estaba solo, iluminado pobremente por farolas que apenas daban una chispa de luz. La neblina le hacía ver sombras que asustaban a la chica, no por su aire de misterio, sino por miedo a que fueran figuras humanas que ejercían de testigos de lo que iba a hacer.
Al fin lo vio acercarse rápidamente, con sigilo. Ella tragó saliva y ni siquiera lo saludó. Con la voz temblorosa, le contó en voz baja esas palabras prohibidas. No lo miró ni una sola vez a los ojos mientras hablaba. Se sentía avergonzada de lo que le estaba contando.
El chico asentía gravemente mientras ella lo decía todo. Intentó mirarla a los ojos, pero ella parecía que hablaba con el suelo.
Cuando terminó de hablar, musitó un suave “adiós, Jack”, y se marchó corriendo.
Mientras iba acercándose a su casa, iban acumulándose las dudas y los remordimientos, ¿Había hecho bien?
Giró con cuidado el pomo de la puerta de su casa, en silencio. No se oía ni un ruido. Le entró un alivio repentino; no se había enterado. Caminó de puntillas hasta su habitación enana y se quitó el sombrero de tela. Se dispuso a deshacerse del moño cuando un ruido en la puerta hizo que alzara la mirada. Su padre estaba a la entrada. Y, por el aspecto que presentaba, no estaba borracho. Aún.
--Hola, papá. ¿Te he despertado?
--Me temo que ya estaba despierto—contestó secamente. La miró--. ¿Qué has hecho?
--Estaba dando una vuelta—contestó la chica, temblando interiormente. No podía saberlo.
--¿Una vuelta? ¿Cómo has podido?—su voz aumentó de tono--. ¿Cómo has podido?
Ella frunció el ceño.
--¿Qué?
--¡No podías verlo más! ¡Y lo has visto! ¡Y se lo has dicho?
El temblor interior se trasmitió a sus manos y su labio.
Y a su voz.
--Papá... no sé de qué.. –sus ojos se agrandaron cuando vio que su padre tenía la fusta en la mano--. No...
Pero la verdad resultaba evidente: se había enterado. Y no sabía lo peligroso que podía resultar.
Al fin, se derrumbó.
--Por favor, por favor... –gimió--, por favor, no me hagas daño. Por favor, no me hagas daño...
Un fuerte golpe en su estómago acalló sus gemidos y súplicas inútiles. Se dobló en dos, jadeando. Tragó saliva y se abalanzó hacia la puerta de la habitación, abriéndola y saliendo precipitadamente hacia la salida.
Pero él era más rápido que ella, y no había contado con eso. Normalmente huía de él cuando estaba borracho, pero esta vez no. Su padre se puso delante de la puerta, impidiéndole el paso. Acto seguido, alzó la fusta de nuevo y la chica recibió otro golpe en el estómago. Se cayó al suelo, encogiéndose, tapándose el rostro con las manos en un gesto inútil de protección.
Probó el sabor metálico de su sangre cuando la fusta le golpeó el labio. Sus manos las notaba entumecidas y ya apenas sentía dolor, sólo podía pensar en que aquello acabara de una vez. Rezó porque su padre se hartara ya, pero no lo hizo. Sus lágrimas se mezclaron con la sangre.
Cayó inconsciente segundos más tarde, mientras la fusta la seguía golpeando sin piedad.

* * *
A la mañana siguiente, Jack caminó hasta llegar a la casa de ella. No tenía miedo de que le descubrieran, ya se lo había dicho ella muchas veces: “Por las mañanas, nunca, nunca, nunca verás a mi padre en casa”. Pero sí tenía miedo por ella.
Subió los escalones de madera que crujían a cada paso. Llegó a la puerta. Llamó con los nudillos. Nadie abrió, y tampoco oyó ningún ruido dentro de la casa; todo estaba tan silencioso que oía su propia respiración.
Llamó de nuevo, preguntando su nombre. Era muy raro que no estuviese en casa. Entonces pensó de pronto en lo que le había dicho la noche anterior en el London Bridge, e invadido por un presentimiento giró el pomo de la puerta con ansiedad. Estaba con llave, pero el cerrojo estaba muy oxidado y la madera vieja, y tras varios intentos consiguió abrirla. Miró a su alrededor.
Nunca quiso haberlo hecho.
Ella yacía en el suelo, inmóvil. Su pelo largo y rizado se desparramaba por el suelo como un manto rojo. Tenía los ojos cerrados, y estaba extremadamente pálida. Tenía un labio partido y un hilo de sangre había trazado un camino escarlata desde la boca hasta el suelo. Tenía varias contusiones y cortes en los brazos, y su vestido estaba salpicado en sangre. En el suelo de madera oscura se veían los surcos del líquido brillante que se había desprendido de ella.
Jack recuperó la respiración y se inclinó sobre ella, horrorizado. La cogió en brazos con delicadeza y le buscó el pulso, pero no se lo encontró. La chica no respiraba.
Sus ojos se llenaron de lágrimas de impotencia al comprender lo que había pasado. Pero sólo entonces se dio cuenta que era su culpa, porque ella se había arriesgado a decirle, aquella misma noche, que su padre tenía planeado robar su rica casa y matarlo a él, ya que había hecho buenas migas con su hija.
Jack la miró de nuevo, ahogado. Sus mejillas estaban empapadas.
Lily...

Laura TvdB, 10 de septiembre de 2011.

Novedades, un relato y un premio.

¡Hola! Sé que llevo mucho sin colgar nada, pero ya hay cuatro nuevos capítulos de Fuego y hielo en el otro blog (http://www.luzysombrafuegoyhielo.blogspot.com/), he estado muy liada con el comienzo de curso, pero aún así, cuelgo ahora un relato titulado Lily. En la siguiente entrada.
Por otro lado, mi querida Athenea ¡me ha vuelto a dar un premio! Voy a terminar saturada XD.
El premio se llama Pepinillo (¡muy original!)
Normas:
A) Mencionar a la persona que te dio el premio y un enlace a su blog. Athenea ya es un clásico en mi blog, de hecho creo que la conocéis más que yo. XDD. En fin, el blog que cito es el de http://www.fightforrock.blogspot.com/ , donde escribe una novela muy chula, Fight for rock, que como bien el título dice, va de una chica, Victoria, que va de vacaciones a EEUU con sus tíos y descubre el rock, el amor y la amistad.
B) Nominar a siete blogs.
Ya empezamos... en fin, los de siempre:
1.-Sun, por su blog "Ataques explosivos al corazón".
2.-Esther, por su blog "El lado Oscuro".
3.-Kapy, por su blog "Proyectos olvidados".
4.-Daniela, por su blog "Solo canciones para ti".
5.-Kate, por su blog "Mini mundos".
6.-Famara, por su blog "Secreto de mis palabras".

C) Responder preguntas:
1.-Si pudieras vivir dentro de una película, ¿cuál sería?
The sound of music (Sonrisas y lágrimas), sin lugar a dudas.
2.-Sales de la ducha y te entretienes dibujando en el espejo empañado, ¿qué dibujas?
Mi nombre, siempre. Nubes y ojos después.
3.-¿Qué clase de cosas absurdas o extravagantes coleccionas?
Chapas de latas (de coca-cola, fanta, da igual), figurillas pequeñas de cristal (como mi pollo de la suerte), gomas de borrar, fotos y fotos y más fotos.
4.-¿En qué momento del sueño te despertarte y te quisiste dormir de nuevo para soñar lo mismo?
Una vez que estaba en verano, era rica y Victoria (prota de FFR) era amiga mía, jajaja.

D) Hacer una entrada del premio y avisar a los premiados.

Bueno, y a continuación el relato. :-)

sábado, 10 de septiembre de 2011

¡Avalancha de premios!

¡Hola! :-)
Quería avisar que ¡ya he terminado Fuego y hielo! (por fiiiin), y los dos primeros capítulos ya están colgados en el otro blog (http://www.luzysombrafuegoyhielo.blogspot.com/). Mañana colgaré otros dos, y un relato aquí titulado Lily, auqnue no sé si me dará tiempo, ya que últimamente estoy algo liada con el comienzo de curso.
El caso es que Athenea me ha vuelto a dar un premio, y Kate ¡dos! De modo que tres premios más. :-)
El de Athenea, que me lo dio primero, es este:
Normas:
1.-Anunciar a los premiados.
2.-Agradecer a quien te haya premiado.
3.-Compartir una de tus frases favoritas.
4.-Premiar a 10 blogs.
5.-Avisar a los premiados.

2.-Gracias, Athenea, de nuevo. Todos los premios que me has dado hasta ahora son tuyos, excepto el de TDDB.  Eres mi seguidora más fiel, de verdad, ¡un beso enorme!
3.- "Rise and rise again, until lambs become lions"; la escuché ayer por primera vez en la película Robin Hood, de Ridley Scott (os la aconsejo), y me encantó. También me gusta esta: "Todos tenemos un secreto guardado bajo llave en el ático del alma", Marina, de Carlos Ruiz Zafón.
4.-  1-Athenea (http://www.fightforrock.blogspot.com/).
       2-Kate (http://www.minimundoss.blogspot.com/)
       3-Aaron (http://www.dimeelnombredelviento.blogspot.com/)
       4-Kapy (http://www.losproyectosolvidadosdelkapysonpoesia.blogspot.com/)
       5-Marina (http://www.marinaaoreflexiones.blogspot.com/)
       6-Famara (http://www.secretodemispalabras.blogspot.com/)
       7-Sun (http://www.ataquesexplosivosalcorazon.blogspot.com/)
       8-Esther (http://www.esthervampire.blogspot.com/)
       9-Adol (http://www.elhoteldeloscuentos.blogspot.com/)
     10-Daniela (http://www.solocancionesparati.blogspot.com/).
El segundo premio es de Kate:
Y me veo incapaz de nominar a otros 10 blogs, simplemente repetiría demasiado. De modo que voy a saltarme las normas y un ¡PREMIADO! a todo el que se sienta aludido, me lea o yo le lea a él/ella.

Y el tercero:
Normas:
1.-Anunciar el premio.
2.-Nominar a 12 blogs.
3.-Poner los links de quien te haya premiado.
4.-Avisar a los ganadores.

Y también me salto una norma; sigo sin poder premiar a tantas personas. De modo que solo doy gracias a Kate (http://www.minimundoss.blogspot.com/). Y no premio a más, porque, al igual que con el anterior, me veo incapaz. 12 blogs son muchos, muchísimos.
¡Un beso!

martes, 6 de septiembre de 2011

Otro premio :)

Sí, como lo leéis. Nuevamente, de Athenea. ¡Muchas gracias, milady! :)
Normas:
1.-Anunciar el premio junto con la foto en una entrada.
2.-Otorgar el premio a 10 blogs (no importa si se repiten).
3.-Poner en la entrada los blogs premiados y los enlaces a éstos.
4.-Avisar a los premiados.
5.-¿Sacrificarías el cielo por una persona importante para ti?

"Otorgación" de premios (XD):
1º-En primer lugar, y de rebote, a mi queridísima Athenea (no importa repetir), pero a su blog de Fight For Rock (http://www.fightforrock.blogspot.com/); tanto el blog como tú os lo merecéis. Muchas gracias, de verdad.
2º-En segundo lugar, a Kate (http://www.minimundoss.blogspot.com/). Escribes unos relatos exquisitos, y encima te interesas por mi blog, ¿qué más se puede pedir? :-)
3º-A Kapy, un gran poeta que llegará lejos, lejísimos (http://www.losproyectosolvidadosdelkapysonpoesia.blogspot.com/).
4º-A Sun Burdock (http://www.ataquesexplosivosalcorazon.blogspot.com/), porque, ¡uf!, Max es algo superior a nuestras fuerzas. XD
5º-A Marina (http://www.marinaaoreflexiones.blogspot.com/), porque eres un enoooorme apoyo para mí.
6º-A Esther (http://www.esthervampire.blogspot.com/). Consejos útiles, vídeos graciosos y una personalidad única. :-)
7º-A Aaron (http://www.dimeelnombredelviento.blogspot.com/). Tus poemas me llegan al alma.
8º-A Daniela (http://www.solocancionesparati.blogspot.com/); por animarme siempre en los momentos de bajón.
9º-A Famara (http://www.secretodemispalabras.blogspot.com/). Unos textos preciosos. Preciosos.
10º-Y último... a... María (http://www.secretodemaria2.blogspot.com/); descubrí el blog hace poco, pero promete ¡mucho! :)

Y la temida pregunta... ¿arriesgaría? Yo creo que sí. Sí, definitivamente sí. Pero sólo a las personas que quiero. :-)

Un día de estos colgaré un poemilla que tengo en mente. ¡Un beso!

jueves, 1 de septiembre de 2011

Recomendación cinematográfica: Oliver Twist.

¡Hola! Ya avisé que iba a recomendar más películas y/o libros. ¿Qué mejor día que hoy? xD.
Yendo al grano, la película es Oliver Twist (Oliver Twist, 2005). Hay varias (lógicamente, puesto que el libro es uno de los grandes clásicos de la historia, escrito por Charles Dickens), pero yo me refiero a una bastante nueva, dirigida por Roman Polanski, director de otras películas como El pianista o Macbeth. La película está basada en el libro, obviamente, pero tiene cambios importantes en la trama, o por lo menos eso me han dicho, puesto que yo todavía no me he leído el libro. De modo que sólo opino sobre la película.
Se desarolla en la primera mitad del siglo XIX, en una Inglaterra victoriana. Trata de Oliver Twist, un huérfano que en su orfanato pasa hambre y malas experiencias. Después, va a trabajar a casa de un enterrador, de donde se escapa al pelearse con un chico y ser catigado duramente. Camina hasta llegar a Londres, donde conoce a un chico ladrón de su edad, Artful Dodger, que le hace entrar en una sociedad de ladrones niños dirigidos por el viejo Fagin.
El género es de aventuras, con un toque dramático.
Tiene un reparto de actores excelentes, aunque no famosos: Barney Clark (Oliver), Ben Kingsley (Fagin), Leanne Rowe (Nancy), Edward Hardwicke (Mr. Brownlow)..., y una música maravillosa, compuesta por Rachel Portman. Es lo que más me asombró de la película, la música.
Muestra muy bien la época de esa Londres victoriana y lluviosa, con sus calles de vagabundos y borrachos, o bien señores refinados con sombrero de copa y reloj de oro. La diferencia entre las dos sociedades es brutal. Refleja la cantidad de presos y ladrones que ahorcaban para demostrar al pueblo lo que no debían de hacer.
A mí me encantó, de verdad.
Nada más. Un beso. :)

sábado, 27 de agosto de 2011

Wish you were here.

Lo prometido es deuda, y llego con el relato. Está basado en una de mis canciones preferidas, Wish you were here de Pink Floyd. Así que he decidido hacerle un homenaje. Se desarrolla en la actualidad. Os aconsejo que oigáis la canción mientras o antes de leer el relato.  Es un tanto raro..., pero espero que os guste.

Wish you were here.

Suspiré cuando llegué a casa. Por fin, después de un día agotador.
Entré y dejé las llaves en la cómoda de la entrada. Me dirigí hacia mi habitación y puse el reproductor de música.
Empezó a sonar una canción lenta, tocada por una guitarra. Muy suave, muy suave y muy bajito. La conocía perfectamente. Era mi canción favorita.
Me dirigí hacia la terraza de mi apartamento. Me apoyé en la balaustrada. El aire fresco de la noche me azotaba la cara, pero no me molestaba, más bien al contrario, me relajaba de tanto ajetreo de la ciudad de Nueva York.
Seguía oyendo la canción “Wish you were here”, de Pink Floyd. En ese momento estaba entrando la segunda guitarra, con un punteado, sonando más fuerte que la primera.
Esa música me relajaba.
Miré las luces de la ciudad desde mi vigésimo piso y me entró de repente un escalofrío, al estar sola de noche en mi casa. Era como tantas veces… pero él no estaba aquí.
Habíamos empezado a vivir juntos hacía un año, pero él viajaba mucho; eran las consecuencias de tener un novio arquitecto que trabajaba en un proyecto de Egipto.
Estaba acostumbrada a verlo poco, pero ese día había sido muy duro, y lo echaba de menos. Cuánto me gustaría tenerlo a mi lado, mirando ambos las vistas desde mi terraza. Cuánto deseaba que sus brazos me rodearan.
Cuánto quería que estuviese él aquí.
Parpadeé, y me di cuenta de la ironía. Estaba escuchando una canción que decía eso, aunque no en ese instante. El cantante había empezado a cantar, una balada triste, parecía un lamento. «Blue skies from pain», decía. Cielos azules del dolor. «Can you tell a green field?», susurró la voz.
Suspiré.
Me senté en la barandilla, ya que era lo suficientemente ancha como para apoyarme en ella sin dificultad, con mis pies mirando al vacío. A muchas personas les daba vértigo, pero a mí me gustaba, y no le daba importancia al peligro.
Pensé en él y en mí. «Do you think you can tell?», oí. ¿Podría contarlo? ¿Podría hablarle y decirle que estaba harta de no verle el pelo en varios meses?
La canción era muy rara, pero la verdad es que me sentía muy identificada con ella en ese momento. Apenas nos veíamos, y yo lo echaba de menos. Quería que estuviera aquí. Miré mi zapato con desinterés. Mi mirada se perdió, fue como si no viera lo que estaba mirando. Sólo veía su rostro hermoso. Y lo añoraba.
De pronto, mi móvil sonó con un repentino y fuertísimo ring. Estaba tan tranquila y descansada que me sobresalté demasiado. Pegué un grito y resbalé de la balaustrada, mi peso inclinándose hacia fuera. Sentí que me caía y chillé otra vez. Me agarré con las manos a una barra de la barandilla. Por suerte, era de metal, y estaba bien incrustada. Grité y grité, sintiendo mis pies colgando y todo mi peso dependiendo de mis brazos. Tragué saliva y procuré no mirar abajo, a ese abismo de gravedad, y seguí gritando. ¿Para qué? Estaba sola en casa, nadie podía ayudarme. Tendría que hacerlo yo sola, pero era incapaz. El móvil se me había caído al suelo de la terraza e hice un esfuerzo descomunal por soltar un dedo y tantear en busca de la tecla verde. Tal vez, si era mi vecina, me podía ayudar.
Oí un murmullo al otro lado. Un «¿hola?» apagado. Le reconocí la voz y maldije para mis adentros, volviendo a hacer el esfuerzo de impulsarme para poder apoyar mis pies en la terraza.
--¡¡Will!!—chillé. Desgraciadamente, estaba lejos. Demasiado lejos como para ayudarme.
--¿Hola?—logré oír. Me agarré con más fuerza, sintiendo que mi resistencia bajaba en picado en cuestión de segundos.
--¡Will!--¿Por qué tenía que estar en Egipto, y no en mi salón? ¿Por qué? Podría estar allí, ayudándome. Estaba en peligro de muerte--. ¡Will, llama a mi vecina!
--¿Qué?—oí--. ¿Pero qué dices? ¿Pasa algo? Te oigo mal.
--¡Llama a mi vecina! Mi vida depende de ello, Will. Por favor—jadeé. Estaba colgando demasiado tiempo. Las manos me empezaban a resbalar.
--¿Es una broma?
Cerré los ojos y oí la canción, el estribillo. Me mordí el labio. «We´re just two lost souls swimming in a fish bowl , year after year». Sí, era verdad. Dos almas perdidas, año tras año, día tras día. Allí, estando colgada y a punto de caerme al vacío, pensé que lo nuestro podía funcionar, pero a la vez no. Era mucho tiempo, mucha distancia, muchas ganas de que estuviera aquí. Demasiado.
--Will—logré articular--. Me estoy cayendo al vacío desde mi piso, ¿vale? No es una broma. Llama a mi vecina, por favor.
--Luce… --empezó, con esa voz de «no me intentes tomar el pelo, que te pillo». Oí que se reía--. ¿No se te podría ocurrir algo mejor?
Solté un grito de frustración.
--¡No me jodas ahora, Will! ¡Por culpa tuya estoy colgando de una barandilla desde un vigésimo piso! ¿Te enteras? ¡Me estoy cayendo! ¡Me estoy cayendo!
Silencio. Mis dedos resbalaron. Empecé a respirar agitadamente. Esto ya era algo surrealista. Yo, a punto de morirme, mientras hablo con mi novio sobre que llame a mi vecina para ver si me puede ayudar. Ni que estuviéramos conversando sobre un prado con florecillas. Mi vida estaba en juego, y sólo en ese momento lo capté bien. Demasiado bien, quizá.
Sabía que no debía patalear, porque así sólo me impulsaba más hacia abajo, así que intenté una vez más hacer fuerza con mis brazos, a ver si subía un poco más… un poco más, sólo para apoyar la rodilla y poder subir.
Fue inútil. Pérdida de fuerza en los brazos. Jadeos y desesperaciones.
Y lo que era peor: histeria.
Empecé a chillar.
«¿Luce? ¿De verdad…?», oí a Will a medias. Me estaba empezando a cansar. Notaba los músculos de mis brazos debilitándose. Empecé a llorar de desesperación e impotencia.
«¿Qué pasa, Luce?», escuché a Will.
--¡Me voy a matar!—grité--. ¡Me voy a matar, Will! ¿Quieres hacer el favor de llamarla?
Por suerte, mi vecina del piso más bajo iba a mi facultad, y aunque no éramos amigas, podía decirse que nos llevábamos bien. Por eso Will tenía su móvil. O tenía que tenerlo.
Oí el «bip, bip, bip» del móvil al cortarse. Bien, Will por fin había espabilado un poco.
Seguía oyendo la canción, esta vez sin que cantara. De hecho, tenía muy poca letra y mucha guitarra. Tragué saliva otra vez, todavía pensando en las palabras mágicas y a la vez dolorosas de esa melodía, sin poder creer que no me había dado cuenta antes de lo mucho que tenía que ver conmigo. Pero Will y yo sí que nos queríamos, como cualquier pareja. Pero… pero… ¿y si no era más que un entretenimiento para él? ¿Un tiempo de descanso y diversión cuando volviera a Nueva York, huyendo de sus proyectos de trabajo? ¿Y si yo era porque sí? ¿«Cold comfort for change», como bien decía esa canción que ya me hacía daño?
Un dedo dejó de tocar la barandilla. Me estaba cayendo. Dos dedos. Me mordí los labios, buscando una fuerza que ya no tenía. Tres dedos. Cuatro.
La mano izquierda se me desprendió de la barandilla. Había resbalado poco a poco. Sentí alivio en el brazo, pero a la vez horror al fijarme que ahora dependía de uno solo. Se me iba a dislocar. Pero eso no era lo peor, ni mucho menos. Lo peor era que ahora podía caerme en cualquier momento.
Pataleé, un craso error de mi parte. Una manoletina se desprendió de mi pie y cayó en silencio al vacío infinito. Caía, caía…
Parpadeé. Eso me pasaría a mí en breve como alguien no me viniera a ayudar.
Sentí, de nuevo, que mis dedos resbalaban. No podía morirme de aquella forma tan estúpida. Cerré los ojos, apretando los dientes. Cómo me gustaría que Will estuviera aquí, ofreciéndome su mano.
Pero no.
Con mi mano libre, me volví a agarrar a la barandilla, con ahínco. Intenté impulsarme de nuevo. Inútil. Qué debilucha estaba. Y qué cansada. Y qué triste. Y  qué decepcionada.
Histérica.
Mi otra manoletina se me soltó también, y recorrió el mismo camino que su gemela.
La canción llegaba a su fin, con un murmullo que nunca había sabido si era el cantante tarareando o una guitarra con distorsiones.
"Wish you were here" terminaba con el ruido de una ventisca. Aunque esa ventisca no se tornó real, yo la sentía. Frío en mi corazón.
No podía más.
Un último minuto, podía aguantar, pero mi vecina no venía.
Y Will tampoco iba a venir.
Último segundo.
La canción se acabó.
Mi resistencia también.
Mientras caía, seguí oyendo esa canción en mi mente. «Heaven from hell». «Your heroes for ghosts». «And what hace we found? The same old fears». «How I wish, how I wish you were here».
Cuánto me gustaría que estuvieras aquí.
Me podría no haber caído.
Si estuvieras aquí.

Laura TvdB, 25 de agosto de 2011.

Blog protegido.

¡Hola, lectores! De nuevo no cuelgo nada, aunque esta tarde llego con un nuevo relato.
Sólo quería avisar de que, a partir de ahora, mi blog está protegido contra copiar y pegar y estoy teniendo muchas más precauciones contra el plagio. Últimamente hay muchas personas que roban textos, imágenes y nombres, y no estoy dispuesta que esto me pase a mí; encima, en tuenti hay una chica (a la que algunas llamamos La Plagiadora) que siempre está copiando, como bien dice su mote. Coge lo que sea, y siempre se cambia de nombre, de sitio de donde proviene... pero sigue apareciendo. Gracias a los avisos de Athenea, Sun Burdock y Esther me he enterado, y ahora estamos todas expectantes porque se ha borrado el último tuenti. ¿Cuándo se hará el nuevo...? Misterio, misterio.
Conclusión: si alguien, por cualquier motivo, quiere coger algún fragmento de mis textos, poemas, novelas o lo que sea, me tiene que pedir explícito permiso y razones que yo considere válidas para ponerlo en cualquier lugar, avisándome con antelación, diciéndome dónde será publicado, sea en un tablón de tuenti, en otro blog, aunque sea para promocionar: yo tengo que estar enterada y dar mi consentimiento. Tengo muchas maneras para que contactéis conmigo (está abajo), como tuenti o e-mail, de modo que no creo que habrá ningún problema de comunicación. Si veo en cualquier sitio un texto que yo reconozca mío y no esté bajo mi supervisión, investigaré quién lo ha colgado (si no está claro) y el causante se meterá en problemas, y no pequeños. Y luego no digáis que no he avisado bien.
Queda claro.

lunes, 22 de agosto de 2011

¡Dos premios nuevos!

¡Hola! Siento no actualizar tanto, pero es que primero he estado de vacaciones una semanita (lo siento, no lo avisé aquí, sólo en tuenti), y porque estoy bastante centrada en Fuego y hielo, que casiii termina (faltan unas 20 páginas, va a ser algo más largo que Luz y sombra).
Esta vez ¡me han dado dos premios!, concedidos, cómo no, por Athenea. Gracias, de verdad, y va más allá de haber sido nominada. Siempre me comentas en todas las entradas, mi seguidora incondicional :-).

El primero se llama Parte de mí.
Normas:
1.-Nombra a quién te premie y su blog.
2.-Premia a 10 blogs que formen parte de ti.
3.-Escribe tres mentiras y tres verdades.



1.-Ya te he nombrado, Athenea, pero lo vuelvo a hacer, y esta vez agradeciéndote de nuevo y anunciando tus blogs XD: http://www.athenea-atenea.blogspot.com/ , http://www.fightforrock.blogspot.com/ , http://www.bajolaluzmortecinadelamanecer.blogspot.com/ (bastante nuevecito). Tenía también un blog de mitología estupendo, pero se lo ha borrado.
2.-Me temo que diez blogs que considero "parte de mí" no tengo, más bien porque a varios ya se los han dado. Nomino a quien considero buen bloggero y no tenga premio:
     1-A Marina (http://www.marinaaoreflexiones.blogspot.com/ ), como siempre.
     2-A Daniela (http://www.solocancionesparati.blogspot.com/).
     3-A Aaron (http://www.dimeelnombredelviento.blogspot.com/ ).
     4-A Kate (http://www.minimundoss.blogspot.com/ ).
     5-A Famara (http://www.secretodemispalabras.blogspot.com/ ).
Y no me veo capaz de nominar a más que sean "parte de mí", so sorry.

3.-Tres mentiras y tres verdades (están mezcladas, pero algunas creo que adivinaréis qué son).
     -Soy tan miedica que duermo con la luz encendida.
     -Tengo tal pánico a los caballos que no puedo ni verles en foto.
     -Soy vegetariana.
     -Prefiero almohada graande a cojín pequeño.
     -Adoro el olor a gasolina.
     -Soy pirómana, me gusta incendiar cosas (pequeñas, no edificios, eeh XDD).


El segundo se llama Premio al seguidor más fiel.
No tiene normativas, sólo nominar a otros blogs.

Nomino a:
-Marina, amiga y fiel seguidora en blogger, aunque no comente mucho.
-Kapy, siempre dando consejos eficaces.
-¿No puedo premiarte de nuevo, Athenea? ¡Buaa! Es que eres la más fiel...
-Kate, por comentar entradas pendientes. :-)

¡Y ya está! A ver si dentro de una semanita acabo Fuego y hielo y cuelgo un microrrelato que tengo en mente. ¡Un beso!

jueves, 4 de agosto de 2011

Give me a chance to dance with you.

¡Hola! Llego hoy con un nuevo relato (es cortito, tiene 3 páginas). Trata de una historia al revés. Es muy curioso, la verdad, pero me ha gustado mucho escribirlo. Y un personaje es Ángel, el protaonista de Luz y sombra y Fuego y hielo.
En esta historia revelo mi pasión por la música clásica (en concreto los vals), sentimientos importantes como el amor y... bueno, que no me enrollo más. Espero que os guste.


Introducción

Este relato es medio inédito; de hecho, lo he sacado de una canción que compuse hace tiempo (un año y medio, o por allí), al piano, con un tiempo 3/4 (tempo di valse). Se llamaba igual, y trataba de un cuento al revés; la chica era la rana y el chico el príncipe. La canción no la terminé, aunque me gustaba mucho.
Finalmente, decidí escribir un relato basado en la canción.



Princesa de cuento no es aquella que es guapa, ciñe una corona
y lleva un vestido largo y elegante. Princesa es la chica que cierra los ojos
y siente como si de verdad lo es.



Give me a chance to dance with you.

Érase una vez que se era, un reino próspero y rico. Los reyes tenían un hijo, el príncipe heredero. Como cualquier cuento.
Bueno, pues yo era la rana. Sí, justo al revés. Vivía en el lago cerca del castillo, y el príncipe venía a menudo.
Un día, me besó y me convertí en princesa: bonita, perfecta, radiante. Pelo rubio y largo, ojos azules, corona de diamantes ceñida a la cabeza… Como quisiera ser cualquier princesa de cuento. Por fin se había roto el hechizo, o al menos eso creía yo. Pero estaba muy equivocada; sólo podía ser princesa un día. ¡Un día! Después, volvería a ser la rana verde y asquerosa del lago. Debía de aprovechar aquel día al máximo.
Esa noche hubo una fiesta en el castillo. El príncipe tenía que elegir una esposa. Como siempre.
Yo estaba escondida detrás de una columna en la sala de baile. No sabía bailar, ni siquiera me atrevía a hablar; rompería toda la buena impresión que había causado mi aspecto de princesa perfecta. Tenía miedo de que alguien me viera y me dijera: «Eh, tú, yo te he visto antes. Ya me acuerdo: en la charca, pegando botes». Apenas me sostenía sobre los tacones, y el vestido de tul, largo e ideal para bailar no mejoraba la cosa.
Él me había besado esa mañana, pero, por mucho de que pudiera estar enamorado de mí, no saldría a bailar conmigo ni loco. Era un príncipe listo. Se me acercó y me miró, sus ojos escrutándome. Yo pude balbucear:
--Por favor, sácame a bailar.
Porque estaba segura de que con él, podría. Podría bailar un vals perfectamente, podría moverme rápida y elegantemente por el salón del baile. Encima, ya era de noche, y cuando saliera el primer rayo de sol volvería a ser verde. Sólo quería una oportunidad. Para bailar. Sólo una. Sólo una. Quería bailar con él.
--Por favor—repetí--. Dame una oportunidad para bailar contigo. Un vals.
Dudó, pero al final me ofreció su brazo. Sonreí y avancé un paso.
Nunca debería haberlo dado.
Veía cómo los bailarines giraban mientras se deslizaban suavemente por la sala. Cuánto quise ser como ellos.
Pero no; a la primera, mis pies tropezaron y casi me caí encima de él, de mi príncipe. Logré incorporarme, pero me vi incapaz de dar los tres pasos que marcaban la danza. No, jamás sería una princesa. Sólo era una rana, verde, húmeda.
Y la cara del príncipe cuando me caí al suelo me lo aseguró.
Los ojos se me llenaron de lágrimas. Me quité los zapatos y salí corriendo. Salí, mientras oía murmullos de desaprobación. Quería morirme allí mismo, pero el deseo no se me fue concedido.
Llegué al jardín, pisando con mis pies descalzos (todavía de princesita) la fina hierba que crecía entre los árboles. Me apoyé en un manzano, me dejé caer y me eché a llorar. Podría haber sido feliz un día, pero no.
De pronto, oí pisadas. Seguras, marcadas. De un hombre. Me levanté de un salto y vi a un chico más o menos de mi edad (humana, claro está). No más de dieciocho. Sus ojos verdes me miraron con preocupación.
--¿Te has hecho daño?
Me lo quedé mirando, sin comprender, tragándome las lágrimas.
--Antes. En la sala de baile—me miraba con seriedad, no estaba bromeando.
Negué con la cabeza. Otra lágrima surcó mi mejilla. Por lo menos, siendo humana, podía sentir lo que era llorar.
Pero, de pronto, él se acercó y me quitó la lágrima de la cara.
--No sabes bailar, ¿verdad?
Quise retroceder, asustada, pero el me lo impidió. Y su mirada no admitía réplica.
--No—logré decir. ¿Por qué se interesaba por mí?
Entonces me ofreció la mano, quitándose el guante blanco.
--Ven—me dijo--. Yo te enseñaré.
Yo retrocedí otro paso, temblando. Ya sabía lo que quería, dejarme otra vez en ridículo. Me mordí el labio.
--Ven. No te voy a hacer nada.
Al final, me dispuse a ponerme los zapatos.
--No te los pongas—aconsejó--. Estás más guapa sin esas tonterías—y por su tono de voz me pareció que no sólo decía «guapa» en plan físico.
Parpadeé. ¿Más guapa? ¿Más guapa? O sea, ¿que ya era guapa, a pesar de mi torpeza y mi interior, que no dejaba de ser el corazón roto de una ranita?
Pero él deslizó su mano por mi cintura, suavemente, pero con decisión. Me agarró mi mano con la otra.
--Es muy fácil—dijo--. Sólo hay que seguir la música. Tú no te fijes en los pasos. Guíate por la música. Un, dos, tres. Siéntela, y bailarás mejor que ninguna.
Claro que ese argumento no me lo creí. Sólo intentaba consolarme, y eso ya me parecía demasiado. Pero seguía oyendo el vals en un tono más apagado.
--Cierra los ojos. ¿Lo oyes? El vals habla de un río.
--¿Qué?
--Vals del Danubio Azul. Es un río, ¿no lo oyes? Sólo tienes que imaginarte que corre, y tú estás en la orilla. Sólo tienes que dejarte guiar.
Cerré los ojos. Sí, era verdad. Veía el río con toda claridad. Mis pies dieron un paso. Y otro. Y otro más.
--Muy bien, ¿ves?
No, no quería ver; porque lo que vería serían mis pasos torpes, mi cuerpo temblando, y no quería.
La música era difícil de seguir; el ritmo cambiaba y había que adaptarse a él. Yo continuaba con los ojos cerrados.
--¿Cómo te llamas?—me preguntó él de repente.
Abrí los ojos. La magia se había hecho pedazos.
Me di la vuelta, en busca de mis zapatos. No podía quedarme allí.
--¿Pasa algo?
Lo miré, insegura. Lo cierto era que su voz parecía preocupada, y su semblante parecía decepcionado.
--No. Es que, me has recordado que me tengo que ir…
--¿Por qué? Sólo te he preguntado cómo te llamas.
Y otra punzada en el corazón.
Tragué saliva y no me atreví a mirarlo.
--No tengo nombre.
--¿Cómo?
Las lágrimas volvieron a amenazarme con salir.
--¡No tengo nombre! No soy una princesa, no me llamo de ninguna forma. Soy… soy una rana que vive en el lago al lado del castillo, y el príncipe me besó y me convertí en princesa por un día, ¿vale? Has estado desperdiciando tu tiempo por una rana.
Frunció el ceño.
--¿Una rana?—repitió.
Esta vez, las lágrimas parecían cascadas.
Cogí los zapatos y me alejé de allí. No podía ver su cara. Seguramente estaría furioso consigo mismo, pensando por qué se le había ocurrido ayudar a una rana a bailar. Las ranas no hablan. Las ranas no lloran. Las ranas no bailan. Las ranas comen moscas y pegan saltos torpemente mientras nadan en el lago.
Y entonces, oí que decía, por lo bajo:
--Pero tú no eres así.
Me paré en seco y me di la vuelta.
--¿Qué?—pregunté.
Me miró y se acercó.
--Tú no eres una rana.  Puede que exteriormente sí, pero tú no eres una rana. La forma en la que mirabas a los bailarines en la sala. Tu timidez. Tu porte de princesa, aunque no lo seas. Tu agradecimiento al ver que el príncipe accedía a bailar contigo, tu pena y tu desconsuelo después. No eres una rana, nunca lo has sido.
Miré al suelo. No sabía qué pensar ni qué decir.
--Se supone que el hechizo termina con el amanecer, ¿verdad?—me preguntó con suavidad.
Asentí.
--En los cuentos, la princesa besa al sapo porque lo quiere de verdad. Pero el príncipe no te quería. Por eso sólo dura un día.
Curiosamente, no me hundí con sus palabras.
--¿Cómo te gustaría llamarte?
Miré la flor que tenía a mi lado, pensando.
--Lila—dije. Era lo primero que se me había ocurrido.
Él sonrió. Se acercó más y me preguntó:
--Lila, ¿me concedes este baile?
No podía decir que no.
--¿Y cómo te llamas tú?—pregunté mientras bailábamos sobre la hierba.
--Ángel.
Lo cierto es que le pegaba mucho el nombre. Me reí. Nunca había pensado que podría haber otro chico que no fuera el príncipe.
Terminó el vals, y suspiré. Miré al cielo. Empezaba a clarear. Con el primer rayo de sol, adiós.
--Me tengo que ir—le dije; me temblaba la voz.
--Quédate.
--Pero…
--Quédate.
Rehuí su mirada. No pensaba convertirme en bicho verde delante de sus narices. Le solté la mano.
--Lo siento—balbuceé--, pero me tengo que ir. De verdad.
Me miró a los ojos. Lo que pasó a continuación lo recuerdo como a cámara lenta. Me cogió la cabeza entre sus manos, se inclinó sobre mí y me besó suavemente. Como con miedo a que desapareciera.
Cuando nos separamos, le miré con asombro. Él me sonrió.
El sol me dio en toda la cara. Me miré la mano. Seguía siendo princesa.
--¿Ves?—me susurró--. No se trata de un beso. Se trata de que la persona que te lo dé te vea tal y como eres en realidad.
--¿Soy princesa?—pregunté. ¿Era una princesa para él?
--Eres mi princesa—sonrió.
Y entonces me di cuenta de la realidad. No se trataba de aparentar ser una princesa de físico. Se trataba de sentirse como una princesa en el interior.

Laura TvdB, del 3 al 4 de agosto de 2011.